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REBI.
Revista Boliviana de Ingeniería Volumen 8
| No. 1 | Enero - junio 2026 Páginas
38 - 48 http://doi.org/10.62319/rebi.v.8i3.31 |
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Análisis de recursos técnicos y gestión de tecnología
para la explotación del litio en Bolivia
Analysis of technical resources and technology management for lithium exploitation in Bolivia
Isaías Demetrio Lizarazu Izquierdo
isaiaslizarazu@gmail.com
https://orcid.org/0009-0004-6926-7077
Universidad Autónoma Tomás Frías. Potosí, Bolivia
Recibido el 15 de agosto de 2025 / Arbitrado el 20 de
septiembre de 2025 / Aceptado el 18 de diciembre de 2025 / Publicado el 15 de
enero de 2026
RESUMEN
El litio se
ha convertido en un recurso estratégico para la transición energética global,
especialmente por su papel en la fabricación de baterías de iones de litio.
Bolivia, que concentra una de las mayores reservas en el Salar de Uyuni,
enfrenta el reto de convertir este potencial en desarrollo sostenible. El
objetivo del artículo es analizar los recursos técnicos disponibles y el marco
de gestión de tecnología e innovación para la explotación del litio en Bolivia.
El estudio adopta un enfoque cualitativo, basado en revisión documental y
diseño descriptivo-analítico. La búsqueda, realizada entre enero y febrero de
2026 en Scopus, Web of Science, Google Scholar y Reposorios
institucionales, compara los métodos tradicionales de evaporación de salmuera
con las tecnologías emergentes de extracción directa de litio (EDL). Los
resultados indican que la EDL presenta ventajas en eficiencia y sostenibilidad
ambiental, su implementación ofrece mayor eficiencia y menores impactos
ambientales, pero su adopción exige transferencia tecnológica y fortalecimiento
de capacidades locales. Se concluye que la industrialización del litio en
Bolivia depende de una gestión tecnológica proactiva que articule soberanía de
los recursos, cooperación internacional y mitigación de riesgos
socioambientales.
Palabras Claves: Baterías de
iones de litio; Extracción directa de litio (EDL); Gestión de tecnología;
Impacto ambiental; Innovación; Salar de Uyuni
ABSTRACT
Lithium has become a strategic resource for the
global energy transition, especially due to its role in the manufacture of lithium ion batteries. Bolivia, which concentrates one of the
largest reserves in the
Salar de Uyuni, faces the challenge
of converting this potential into sustainable development. The objective of the article
is to analyze
the available technical resources and the technology and innovation management framework for lithium
exploitation in Bolivia. The study
adopts a qualitative approach, based on documentary review and descriptive-analytical
design. The search, carried out between
the year and February 2026 in Scopus, Web of Science, Google Scholar and institutional repositories,
compares traditional methods
of salt evaporation
with emerging technologies of direct lithium extraction (EDL). The results indicate that the
EDL presents advantages in efficiency and environmental sustainability, its implementation offers greater efficiency and lower environmental impacts, but its
adoption requires technological transfer and strengthening
of local capabilities. It is concluded
that the industrialization of lithium in Bolivia depends on proactive technological management that articulates resource sovereignty, international cooperation and mitigation of socio- environmental risks.
Keywords: Lithium-ion batteries;
Direct lithium extraction
(DLE); Technology management;
Environmental impact; Innovation; Salar de Uyuni
INTRODUCCIÓN
La
transición energética global hacia fuentes de energía más limpias y sostenibles
ha posicionado al litio como un recurso de importancia estratégica sin
precedentes, convirtiéndose en un pilar fundamental para la descarbonización de
la economía mundial. Este metal alcalino, el más ligero de la tabla periódica,
es el componente esencial e insustituible en la fabricación de baterías de
iones de litio (Li-ion), una tecnología disruptiva que actualmente alimenta un
vasto ecosistema de dispositivos, desde la electrónica de consumo portátil
hasta los vehículos eléctricos (VE) y los sistemas de almacenamiento de energía
a gran escala (SAE), cruciales para estabilizar las redes eléctricas basadas en
fuentes renovables intermitentes como la solar y la eólica (van Sluisdam, 2022). En consecuencia, el litio se ha convertido
en un insumo crítico para la transición energética y para la competitividad
tecnológica de los países.
De hecho,
como señalan Jovine (2024) y Barandiarán (2019), la demanda exponencial de
litio ha reconfigurado completamente el mapa geopolítico de los recursos
naturales, otorgando una nueva centralidad a las regiones con vastas reservas.
En este contexto, la región andina de América del Sur, conocida como el
“Triángulo del Litio” -que abarca los salares de Argentina, Chile y Bolivia-,
ha adquirido una relevancia geopolítica de primer orden, al concentrar, según
diversas estimaciones, más del 60% de los recursos de litio identificados en el
planeta (Barandiarán, 2019; U.S. Geological Survey,
2023). Esta concentración estratégica ha impulsado debates sobre la gobernanza,
la soberanía y los modelos de desarrollo asociados a la explotación del
recurso, especialmente en países con trayectorias extractivas históricamente
complejas (Gudynas, 2021).
Dentro de
este marco geoestratégico, Bolivia emerge como un actor de potencial
superlativo. El país alberga en el majestuoso Salar de Uyuni una de las mayores
reservas de litio del mundo, con recursos estimados que oscilan entre 21 y 23
millones de toneladas (Gutierrez, Rios, y Escobar,
2023). Esta vasta riqueza natural representa, por consiguiente, una oportunidad
histórica y potencialmente transformadora para la nación. No obstante, la
magnitud del recurso no garantiza por sí misma la capacidad de convertirlo en
desarrollo, lo que exige analizar las condiciones técnicas, institucionales y
tecnológicas que median dicho proceso.
Históricamente,
la economía boliviana ha estado marcada por una fuerte dependencia de la
exportación de materias primas con bajo valor agregado, como el gas natural y
los minerales tradicionales (estaño, plata, zinc), un patrón que ha generado
ciclos de auge y caída y una persistente vulnerabilidad a la volatilidad de los
precios internacionales, tal como lo documentan Stefanoni (2023) y El País
(2025). En este sentido, la industrialización del litio, por tanto, no solo se
presenta como una vía para diversificar la matriz productiva, sino también como
una promesa para impulsar un desarrollo industrial soberano, capaz de generar
empleo cualificado, fomentar la innovación tecnológica y capturar una mayor
porción del valor en la cadena de suministro global de las baterías.
Sin
embargo, la promesa de prosperidad que emana del “oro blanco” se ha visto
obstaculizada por una compleja red de desafíos técnicos, económicos, políticos
y de gestión que han ralentizado su aprovechamiento efectivo durante casi dos
décadas (El País, 2025). A pesar de las significativas inversiones estatales y
de los discursos nacionalistas que han acompañado el proyecto desde sus
inicios, los resultados productivos no han alcanzado las proyecciones
iniciales, generando un intenso y, a menudo, polarizado debate nacional sobre
la estrategia a seguir (Stefanoni, 2023). Este desfase entre expectativas y
resultados evidencia la necesidad de examinar críticamente los recursos
técnicos disponibles y los modelos de gestión tecnológica implementados.
Este
estancamiento contrasta marcadamente con los avances observados en los países
vecinos. Tanto Chile como Argentina, aunque con modelos de gobernanza y
resultados socioambientales distintos y no exentos de críticas, han logrado
desarrollar una industria de litio a escala comercial, atrayendo inversión
extranjera y convirtiéndose en actores relevantes en el mercado global (Jovine,
2024). La situación boliviana, en cambio, parece reflejar lo que Barandiarán
(2019) describe como “imaginarios de desarrollo”: visiones grandiosas de un
futuro industrial que no siempre logran traducirse en capacidades productivas y
tecnológicas concretas en el presente. Esta brecha entre discurso y capacidad
operativa constituye un eje analítico central para comprender la trayectoria
del litio en Bolivia.
La raíz de
estas dificultades es multifactorial. Desde una perspectiva técnica, la propia
composición geoquímica del Salar de Uyuni presenta obstáculos formidables. La
salmuera boliviana posee una alta concentración de magnesio en relación con el
litio (una ratio Mg/Li significativamente mayor que en los salares de Chile o
Argentina), lo que complica enormemente el proceso de separación y
purificación, ya que ambos elementos tienen propiedades químicas similares.
Este desafío técnico condiciona la eficiencia de los métodos tradicionales de
evaporación y explica, en parte, el interés creciente por tecnologías
emergentes como la extracción directa de litio (EDL).
Adicionalmente,
las condiciones climáticas del Altiplano boliviano, con una temporada de
lluvias prolongada y una tasa de evaporación solar más baja que en el desierto
de Atacama, hacen que el método tradicional de extracción -basado en la
evaporación solar en grandes piscinas- sea extremadamente lento e ineficiente,
extendiendo los tiempos de procesamiento de meses a años y reduciendo la tasa
de recuperación de litio. Este método, además, conlleva un considerable y cada
vez más cuestionado impacto ambiental, principalmente por su masivo consumo de
agua dulce y salmuera en una región árida y ecológicamente frágil, lo que
genera una creciente preocupación y potenciales conflictos con las comunidades
locales que dependen de estos escasos recursos hídricos para su subsistencia
(Fundación Solón, 2019; Liu y Agusdinata, 2020). En
consecuencia, la sostenibilidad hídrica se ha convertido en un eje crítico del
debate sobre la viabilidad del modelo evaporítico en Bolivia.
Frente a
este panorama de estancamiento tecnológico y crecientes presiones
socioambientales, las tecnologías de Extracción Directa de Litio (EDL) emergen
como una alternativa estratégica y potencialmente disruptiva. Estas
tecnologías, que abarcan una variedad de procesos como la adsorción, el
intercambio iónico y el uso de membranas solventes, prometen superar las
principales limitaciones del método evaporítico. Ofrecen tiempos de
procesamiento drásticamente reducidos (de horas o días en lugar de meses), tasas
de recuperación de litio muy superiores (potencialmente por encima del 90%,
frente al 40-60% del método tradicional), y una selectividad mucho mayor para
separar el litio del magnesio. De este modo, la EDL se posiciona como una
opción tecnológica capaz de transformar la eficiencia y la competitividad del
sector.
Crucialmente,
las tecnologías EDL tienen el potencial de reducir drásticamente el impacto
hídrico al permitir la reinyección de la mayor parte de la salmuera procesada
al salar, minimizando así el consumo neto de agua (Ministerio de Hidrocarburos
y Energías de Bolivia, 2025). No obstante, la viabilidad de estas tecnologías
en el contexto boliviano aún debe ser evaluada críticamente, considerando su
madurez tecnológica, los costos de inversión y operación (CAPEX y OPEX), y la necesidad
de adaptar los procesos a las condiciones específicas de la salmuera de Uyuni.
Por ello, la adopción de EDL no puede entenderse únicamente como una decisión
técnica, sino como un proceso complejo que implica capacidades institucionales,
infraestructura, gobernanza y estrategias de gestión tecnológica.
En este
sentido, la justificación de este estudio reside en la brecha de conocimiento
existente sobre la articulación sistémica entre los recursos técnicos
disponibles, las alternativas tecnológicas emergentes y las estrategias de
gestión de tecnología e innovación en el caso específico de Bolivia. Mientras
que la mayoría de los análisis se han centrado en el potencial geológico o en
los debates políticos, existe una carencia de investigaciones con un enfoque
documental y descriptivo-analítico que evalúen de manera rigurosa y comparativa
las opciones tecnológicas dentro de un marco de gestión de la innovación. Esta
ausencia de estudios integrales limita la capacidad del país para diseñar
políticas basadas en evidencia y para orientar inversiones hacia soluciones
tecnológicas realmente viables.
Asimismo,
la importancia de esta investigación es, por tanto, multifacética y de gran
pertinencia actual. Primero, en un plano práctico, ofrece un análisis
sistemático que puede informar la toma de decisiones estratégicas para el
Estado boliviano, ayudando a superar el estancamiento actual y a definir una
hoja de ruta tecnológica viable. Segundo, en el plano académico, contribuye al
debate sobre los modelos de desarrollo basados en recursos naturales en la era
de la transición energética, explorando cómo un país rico en recursos puede
apalancar la innovación para evitar la “maldición de los recursos” y construir
una industrialización sostenible (Gudynas, 2021; Sánchez y Hartlieb, 2020).
Finalmente,
al analizar críticamente las alternativas tecnológicas y su marco de gestión,
el estudio proporciona una base fundamental para la formulación de una política
pública integral que busque armonizar la soberanía nacional, la eficiencia
económica y la sostenibilidad socioambiental, un desafío central para toda la
región. En suma, el estudio se apunta en un debate estratégico que combina
ciencia, tecnología, política y desarrollo.
Por todo lo
expuesto, y reconociendo la encrucijada estratégica en la que se encuentra el
país, el objetivo de esta investigación es analizar los recursos técnicos
disponibles y el marco de gestión de tecnología e innovación para la
explotación del litio en Bolivia. Este objetivo orienta el análisis hacia una
comprensión integral del problema, articulando dimensiones técnicas,
institucionales y socioambientales.
MATERIALES Y MÉTODO
El presente
estudio se enmarca en una investigación con un enfoque cualitativo, el cual se
considera el más apropiado, ya que el propósito no es medir variables ni
establecer relaciones causales, sino comprender en profundidad la complejidad
del fenómeno de la explotación del litio en Bolivia. A través de este enfoque,
se busca interpretar y analizar discursos, estrategias y contextos a partir de
documentos, lo que permite capturar la riqueza de los matices técnicos,
sociales y políticos involucrados. En correspondencia con esta aproximación, el
tipo de investigación es documental, puesto que la principal fuente de datos la
constituyen documentos de diversa naturaleza. Este enfoque resulta coherente
con la naturaleza socio‑técnica del problema y con la necesidad de examinar
procesos, decisiones y capacidades institucionales más que resultados
cuantificables.
Para ello,
se ha recurrido a una revisión exhaustiva de literatura científica y técnica,
informes de organismos gubernamentales como el Ministerio de Hidrocarburos y
Energías, reportes de organizaciones no gubernamentales como la Fundación
SOLON, y artículos de prensa especializados. Este método es fundamental para
construir una base de conocimiento sólida, actualizada y multifacética sobre el
tema, permitiendo triangular información de distintas fuentes para obtener una
visión más completa y crítica. La revisión documental, además, fortalece la
validez interna del estudio, al contrastar perspectivas técnicas,
institucionales y socioambientales.
Finalmente,
se adopta un diseño descriptivo-analítico. El diseño es descriptivo porque
busca especificar las propiedades, características y perfiles de los recursos
técnicos, las tecnologías de extracción y los marcos de gestión existentes en
Bolivia. Al mismo tiempo, es analítico porque la investigación no se limita a
describir, sino que avanza hacia la evaluación crítica y la comparación de las
tecnologías (contrastando la evaporación tradicional frente a la EDL), la
interpretación de las estrategias de gestión y la síntesis de las implicaciones
estratégicas para el país, estableciendo así relaciones y contrastes entre los
conceptos y los datos recopilados.
La fase de
recopilación de la información se llevó a cabo de manera sistemática durante
los meses de enero y febrero de 2026. Dicho proceso se centró en la consulta de
bases de datos académicas de alto impacto como Scopus,
Web of Science y Google
Scholar, así como en repositorios de instituciones de investigación relevantes
como la CEPAL y el USGS, y portales de noticias con cobertura especializada en
energía y medio ambiente. Con el fin de estructurar la búsqueda, se utilizaron
combinaciones de palabras clave y operadores booleanos, empleando términos
tanto en español como en inglés, tales como: (“explotación de litio” AND
“Bolivia”), (“Salar de Uyuni” AND “desafíos técnicos”), (“métodos de extracción
de litio” OR “lithium extraction
methods”), (“extracción directa de litio” OR “Direct Lithium Extraction”), (“impacto
ambiental” AND “minería de litio”), y (“gestión de tecnología” OR “innovación
en minería”).
Además, se
aplicaron criterios de inclusión y exclusión para garantizar la calidad y
pertinencia de la información; en este sentido, se priorizaron fuentes
publicadas en los últimos cinco años (2021-2026) para asegurar la actualidad de
los datos, aunque, de manera complementaria, se incluyeron trabajos seminales y
documentos históricos clave para contextualizar adecuadamente la problemática y
trazar su evolución. Por el contrario, se excluyeron fuentes de opinión sin
respaldo empírico, blogs no especializados y documentos sin autoría o
afiliación institucional clara.
Una vez
recopilado el corpus documental, el procesamiento y análisis de la información
se realizó siguiendo tres etapas secuenciales y sistemáticas para asegurar la
trazabilidad y el rigor metodológico. Primero, se realizó una categorización y
codificación temática, que consistió en una lectura y revisión detallada de
todos los documentos. Mediante un proceso de codificación abierta, se
identificaron y categorizaron los ejes principales de la investigación que
emergieron de los propios datos, a saber: a) potencial geológico y desafíos de
la explotación en Bolivia; b) tecnologías de extracción (tradicional y EDL); c)
impacto socioambiental; y d) gestión de la tecnología y la innovación. Este
paso inicial fue crucial para organizar el vasto cuerpo de información en
unidades de análisis manejables.
En segundo
lugar, se procedió con un análisis comparativo y de contenido, enfocado en las
tecnologías de extracción. En esta fase, se contrastó el método tradicional de
evaporación en piscinas con las diversas técnicas de EDL (adsorción,
intercambio iónico, membranas), sistematizando y evaluando sus ventajas y
desventajas en términos de eficiencia de recuperación, costos, consumo de
recursos hídricos e impacto ambiental, lo cual se basó en la extracción de
datos específicos de los documentos para construir una comparación objetiva.
Finalmente,
en la tercera etapa, se llevó a cabo una síntesis e integración discursiva,
donde se sintetizó la información analizada para construir una discusión
integral sobre las implicaciones estratégicas para la gestión de la tecnología
y la innovación en el sector. En esta fase final del análisis, se interpretaron
los hallazgos a la luz del marco teórico y los antecedentes, articulando un
discurso coherente que sigue la estructura IMRDC para la redacción del
manuscrito.
A lo largo
de todo el proceso, el presente estudio se adhirió a los más altos estándares
de integridad académica. Si bien al ser una investigación de tipo documental no
involucró la participación directa de sujetos humanos y, por tanto, no requirió
la aprobación de un comité de ética para la protección de participantes, los
principios éticos se manifestaron en el manejo riguroso y transparente de la
información. De este modo, se ha garantizado la atribución adecuada de todas
las ideas y datos mediante el sistema de citación APA 7ª edición, evitando
cualquier forma de plagio. Asimismo, se mantuvo una postura crítica y reflexiva
en la interpretación de los datos, evitando sesgos confirmatorios.
Asimismo,
se ha realizado un esfuerzo consciente por presentar la información de manera
objetiva y equilibrada, representando las diferentes perspectivas y hallazgos
encontrados en la literatura sin sesgar la interpretación a favor de una
conclusión predeterminada, para lo cual la selección de fuentes se basó
exclusivamente en su relevancia y rigor académico.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
La revisión
sistemática de la literatura y el análisis documental han permitido identificar
los factores técnicos, tecnológicos, ambientales y estratégicos que configuran
el panorama de la explotación del litio en Bolivia. Los resultados se presentan
a continuación, estructurados en torno a las tecnologías de extracción, el
impacto socioambiental asociado y el potencial de diversificación industrial.
Tecnologías
de extracción de litio: Un análisis comparativo
El método
de extracción es un determinante fundamental de la viabilidad y sostenibilidad
de la industria del litio. Históricamente, Bolivia ha centrado sus esfuerzos en
el método de evaporación solar en grandes piscinas, una tecnología que ha
demostrado ser poco eficiente en las condiciones específicas del Salar de
Uyuni. La alta concentración de magnesio en la salmuera y las condiciones
climáticas de la región, con una temporada de lluvias prolongada, reducen
significativamente el rendimiento y extienden los tiempos de procesamiento
(Cambio Climático, 2025). En consecuencia, la dependencia del método
evaporítico ha limitado la capacidad del país para avanzar hacia una producción
a escala industrial.
En
contraposición, las tecnologías de Extracción Directa de Litio (EDL) emergen
como una alternativa prometedora. Estas tecnologías, que abarcan procesos de
adsorción, intercambio iónico y uso de membranas, ofrecen una recuperación de
litio superior, tiempos de procesamiento drásticamente reducidos y un menor
impacto ambiental, especialmente en lo que respecta al consumo de agua (Desalination, 2023). Su potencial disruptivo radica en la
posibilidad de operar de manera continua, independiente de las condiciones
climáticas, y con una selectividad significativamente mayor frente al magnesio.
La Tabla 1
resume las características comparativas clave entre ambos enfoques
tecnológicos.
Tabla 1.
Comparativa de tecnologías de extracción de litio
|
Característica |
Método de evaporación solar |
Extracción directa de litio (EDL) |
|
Eficiencia de Recuperación |
40% - 60% |
> 90% |
|
Tiempo de Procesamiento |
12 - 24 meses |
Horas a días |
|
Consumo de
Agua |
Muy alto (~500,000 gal/ton LCE) |
Bajo (hasta
90% de recirculación) |
|
Impacto Ambiental |
Alto (uso de suelo, consumo de agua) |
Moderado a bajo (menor huella hídrica) |
|
Selectividad (vs. Mg) |
Baja, requiere procesos adicionales |
Alta, separación más eficiente |
|
Madurez Tecnológica |
Alta (convencional) |
En desarrollo y escalamiento comercial |
|
Inversión Inicial Variable, dependiente de la escala Generalmente más alta (CAPEX) |
||
Nota. Elaboración propia a partir de Desalineación (2023) y Ministerio
de Hidrocarburos y Energías de Bolivia (2025). LCE: Carbonato de litio
equivalente.
En
síntesis, los resultados muestran que la EDL representa una oportunidad
tecnológica estratégica, pero su adopción requiere capacidades técnicas,
infraestructura especializada y un marco de gestión robusto.
Impacto
ambiental y consideraciones de sostenibilidad
El impacto
ambiental de la explotación del litio es una dimensión crítica. El método de
evaporación solar requiere el bombeo masivo de salmuera, generando una
extracción neta de agua que puede afectar los niveles freáticos en una región
árida donde este recurso es escaso y disputado. Estudios indican que este
proceso puede consumir hasta 500,000 galones de agua por tonelada de carbonato
de litio equivalente (LCE), una cifra que subraya la insostenibilidad hídrica
del modelo. Este nivel de extracción plantea riesgos significativos para los
ecosistemas locales y para las comunidades que dependen del agua para su
subsistencia.
Más allá
del agua, la minería de litio genera residuos químicos y salmueras residuales
que, si no se gestionan adecuadamente, pueden contaminar suelos y aguas
subterráneas. La ausencia de marcos regulatorios específicos y de sistemas de
monitoreo ambiental incrementa estos riesgos.
Por su
parte, aunque las tecnologías EDL ofrecen un perfil ambiental superior al
permitir la recirculación de hasta el 90% del agua, no son una panacea. Su
viabilidad ambiental depende de que se implementen en el contexto de una matriz
energética renovable, ya que su consumo energético puede ser significativo, y
de que se establezcan marcos regulatorios robustos para la gestión de los
reactivos químicos y residuos que generan. En otras palabras, la EDL reduce la
presión hídrica, pero introduce nuevos desafíos vinculados al uso de energía y
a la gestión de insumos químicos.
Potencial
de industrialización y diversificación de valor
El análisis
de las aplicaciones del litio revela un vasto potencial que trasciende la
simple fabricación de baterías. Si bien el mercado de vehículos eléctricos es
el principal impulsor de la demanda, el litio y sus compuestos son insumos
críticos en industrias de alto valor agregado como la cerámica avanzada, la
fabricación de vidrios especiales, las grasas lubricantes de alto rendimiento y
la industria aeroespacial (Hanna, 2021). Esta diversidad de usos amplía el
espectro de oportunidades para Bolivia y reduce la dependencia de un solo
mercado.
Esta
diversificación representa una oportunidad para que Bolivia no se limite a la
exportación de materia prima, sino que avance hacia la producción de productos
intermedios y finales, capturando una mayor porción del valor en la cadena de
suministro global. La industrialización del litio, por tanto, no debe
entenderse únicamente como un proceso extractivo, sino como una estrategia de
desarrollo tecnológico e industrial.
La
transición hacia tecnologías EDL, además, abre oportunidades para el desarrollo
de una industria de servicios tecnológicos anexa, como el diseño y
mantenimiento de equipos, el desarrollo de software para optimización de
procesos y la consultoría ambiental, actividades que pueden generar empleo
cualificado y ser exportadas a otros países del Triángulo del Litio. Este
hallazgo indica que la EDL no solo transforma la extracción, sino que puede
catalizar un ecosistema de innovación más amplio.
DISCUSIÓN
Los
resultados expuestos revelan una encrucijada tecnológica y estratégica para
Bolivia en su aspiración de convertirse en un actor principal en el mercado
global del litio. La persistencia en el uso del método de evaporación solar, a
pesar de su demostrada ineficiencia en el Salar de Uyuni, subraya una brecha
significativa entre los recursos técnicos disponibles y una gestión de la
innovación capaz de adaptar las estrategias a las condiciones locales (Cambio
Climático, 2025). Este desfase evidencia limitaciones estructurales en la toma
de decisiones tecnológicas, especialmente cuando se contrasta con los avances
observados en otros países del Triángulo del Litio. Tanto Argentina como Chile,
a pesar de enfrentar sus propios desafíos socioambientales, han logrado una
mayor consolidación productiva a través de la adaptación tecnológica y la
atracción de inversión extranjera (Jovine, 2024). La situación boliviana parece
reflejar lo que Barandiarán (2019) describe como “imaginarios de desarrollo”
que no siempre se traducen en capacidades productivas y tecnológicas concretas,
un punto donde la visión política no logra materializarse en resultados
tangibles.
En este
contexto, la transición hacia tecnologías de Extracción Directa de Litio (EDL)
no es, por tanto, meramente una opción técnica, sino un imperativo estratégico.
Como muestra la Tabla 1, las ventajas de la EDL abordan directamente las
debilidades del modelo actual. Sin embargo, esta transición conlleva
complejidades. La alta inversión inicial y la necesidad de capital humano
especializado demandan un modelo de gestión tecnológica que fomente la
transferencia de conocimiento y la colaboración internacional, sin ceder la
soberanía sobre el recurso.
Asimismo,
los convenios con socios tecnológicos internacionales son un paso necesario,
pero su efectividad debe ser evaluada no solo en términos de producción, sino
también en su contribución al desarrollo de un ecosistema de innovación local,
un aspecto que la literatura sobre innovación en la industria minera identifica
como crítico para la competitividad a largo plazo (Sánchez y Hartlieb, 2020).
La experiencia de Argentina y Chile sugiere que es posible desarrollar una
industria viable, pero requiere una gestión cuidadosa de los equilibrios entre
crecimiento económico, sostenibilidad ambiental y equidad social, destacando la
importancia de desarrollar capacidades técnicas locales para no caer en una
dependencia tecnológica permanente. Bolivia, por tanto, debe evitar reproducir
modelos extractivos tradicionales y avanzar hacia un enfoque de innovación
endógena.
Por otra
parte, la dimensión socioambiental adquiere una relevancia aún mayor en la
discusión. La promesa de un menor impacto hídrico de las tecnologías EDL podría
mitigar uno de los principales focos de conflicto con las comunidades locales.
No obstante, la minería del litio, incluso con tecnologías más limpias, no está
exenta de impactos. La gestión de residuos químicos, el consumo energético y la
ocupación del territorio siguen siendo variables críticas que deben ser
abordadas con marcos regulatorios robustos y mecanismos de participación
ciudadana efectiva. Ignorar estas dimensiones podría exacerbar las
desigualdades y los conflictos, socavando la legitimidad social del proyecto y
su sostenibilidad a largo plazo.
En términos
prácticos, este estudio sugiere que los tomadores de decisiones en Bolivia
deben priorizar la creación de un marco regulatorio claro y estable que
incentive la adopción de tecnologías EDL, al tiempo que se invierte en la
formación de capital humano y se fortalecen las alianzas entre universidades,
empresas y gobierno (el modelo de “triple hélice”) para absorber y adaptar la
tecnología transferida. Para las empresas y los inversores, el análisis destaca
que la viabilidad de los proyectos no solo depende de la tecnología, sino
también de la obtención de una “licencia social para operar”, que se logra a
través de la transparencia y el compromiso con las comunidades locales.
Finalmente,
una limitación de este estudio es su naturaleza documental. Si bien se ha
realizado una revisión exhaustiva de la literatura disponible, la falta de
datos de campo primarios sobre la implementación piloto de tecnologías EDL en
Bolivia restringe la capacidad de realizar una evaluación económica y técnica
más granular. Por ello, como líneas de investigación futura, se recomienda
enfocar los esfuerzos en el análisis de casos de implementación de EDL en
salmueras con características similares a las del Salar de Uyuni, así como en
estudios de impacto social y ambiental que acompañen los proyectos piloto en el
país. La colaboración entre la academia, el sector privado y la sociedad civil
será crucial para asegurar que la explotación del litio en Bolivia sea una
oportunidad para el desarrollo sostenible y no una repetición de los patrones
históricos de extracción.
CONCLUSIONES
La
investigación y el análisis de los recursos técnicos y la gestión de la
innovación para la explotación del litio en Bolivia conducen a una serie de
conclusiones estratégicas. En primer lugar, se confirma que el país posee un
potencial geológico extraordinario que podría posicionarlo como un líder en la
cadena de suministro global del litio, pero este potencial permanece en gran
medida sin realizarse debido a una combinación de desafíos técnicos, una
estrategia de explotación que ha demostrado ser ineficaz y un marco de gestión
de la innovación insuficiente para superar estos obstáculos. La brecha entre
recursos disponibles y capacidades tecnológicas constituye, por tanto, el
principal cuello de botella del sector.
En segundo
lugar, la elección tecnológica entre el método de evaporación solar y las
tecnologías de Extracción Directa de Litio (EDL) representa el nudo gordiano
del proyecto de industrialización en Bolivia. Los resultados demuestran de
manera concluyente que la EDL ofrece una solución técnica superior, capaz de
superar las limitaciones geoquímicas del Salar de Uyuni y de mitigar
significativamente el impacto ambiental. La adopción de la EDL no constituye
una mejora incremental, sino una condición necesaria para la viabilidad
competitiva y sostenible de la industria a gran escala.
En tercer
lugar, se concluye que el éxito de esta transición tecnológica depende
intrínsecamente de la implementación de un modelo de gestión de la tecnología y
la innovación que sea proactivo, integral y soberano. Esto implica no solo la
adquisición de tecnología, sino también el desarrollo deliberado de capacidades
locales, la creación de un ecosistema de investigación y desarrollo, y la
articulación de una política industrial que promueva la diversificación
productiva. Sin una estrategia de innovación orientada a fortalecer capacidades
endógenas, la EDL corre el riesgo de reproducir dependencias tecnológicas.
Asimismo,
la sostenibilidad del proyecto no puede medirse únicamente en términos
económicos o técnicos. La dimensión socioambiental es co-constitutiva
de su viabilidad. La gestión del litio en Bolivia debe incorporar desde su
concepción mecanismos robustos de gobernanza ambiental, transparencia y
participación comunitaria. El futuro del litio boliviano, por tanto, no reside
únicamente en la riqueza del salar, sino en la capacidad del Estado y la
sociedad para gestionar la innovación de una manera que armonice el desarrollo
económico con la justicia social y la integridad ecológica.
En cuanto a
las líneas de investigación futura, se recomienda profundizar en el análisis
detallado de la implementación de tecnologías EDL en contextos similares al del
Salar de Uyuni, en la evaluación de modelos de gobernanza que hayan funcionado
en otras industrias extractivas, y en el estudio de las dinámicas sociales y
políticas que determinarán la aceptabilidad social de los proyectos de litio.
Asimismo, se requiere investigación comparativa que contraste las experiencias
de Argentina y Chile con el caso boliviano, identificando las mejores prácticas
en transferencia tecnológica y desarrollo de capacidades locales. Estudios
sobre la viabilidad económica de la diversificación industrial del litio,
incluyendo la producción de baterías y otros productos de alto valor agregado,
también serían de gran relevancia para orientar la política industrial
boliviana.
En
definitiva, el litio representa una oportunidad histórica para Bolivia, pero su
aprovechamiento efectivo requiere de decisiones estratégicas inmediatas,
inversión sostenida en innovación y gobernanza, y un compromiso genuino con el
desarrollo sostenible e inclusivo. La academia, el sector privado y la sociedad
civil deben colaborar de manera integral para asegurar que la explotación del
litio en Bolivia sea un catalizador para la transformación económica y social,
y no una repetición de los patrones históricos de extracción que han
caracterizado la minería en la región. Solo así el “oro blanco” del Salar de
Uyuni podrá brillar verdaderamente para las generaciones presentes y futuras de
Bolivia.
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